USO DE LOS ECOLADRILLOS
Los ecoladrillos se utilizan principalmente como una alternativa ecológica para la construcción, ya que permiten aprovechar los residuos plásticos no reciclables de una manera útil y duradera. Su principal aplicación es en la fabricación de estructuras sólidas y resistentes, como bancas, muros, jardineras, mesas, módulos, casas ecológicas, parques infantiles y hasta aulas escolares pequeñas.
Estos ecoladrillos se elaboran rellenando botellas plásticas con desechos limpios y secos (como envoltorios, bolsas o empaques) que de otro modo terminarían contaminando el medio ambiente. Al compactarse bien, se convierten en piezas firmes que pueden unirse con cemento, barro o mezcla ecológica para formar estructuras.
En los colegios, por ejemplo, se usan para construir bancas, maceteros, murales decorativos o pequeñas paredes que embellecen el entorno y promueven la educación ambiental. En comunidades rurales o zonas de bajos recursos, los ecoladrillos han servido para levantar casas, baños secos y centros comunitarios, ya que reducen los costos y aprovechan los materiales disponibles.
Además, los ecoladrillos también tienen un uso educativo y social, porque enseñan a las personas a clasificar la basura, reducir el consumo de plásticos y comprender el valor del reciclaje. De esta manera, su aplicación no solo es práctica, sino también formativa, ayudando a crear una cultura de respeto y cuidado por el medio ambiente.
TIEMPO DE VIDA DE UN ECOLADRILLO
Cuando son bien fabricados y se encuentran revestidos o protegidos con cemento, los ecoladrillos pueden tener una vida útil de más de 40 años, ya que el plástico en su interior no se degrada ni pierde resistencia al estar aislado del sol, la humedad y otros factores climáticos. Esto demuestra que los ecoladrillos no solo son una opción económica y sostenible, sino también altamente duradera y eficiente para construcciones ecológicas.
Las botellas plásticas PET que se usan para fabricar ecoladrillos tienen una vida útil en el ambiente estimada entre 300 y 500 años, siempre y cuando no estén expuestas directamente a la luz solar que puede degradar el plástico más rápido.
Al estar rellenas y compactadas cuidadosamente con residuos plásticos no biodegradables, estas botellas se convierten en bloques sólidos que mantienen su integridad estructural durante décadas y evitan la liberación de residuos al medio ambiente.